lunes, 29 de febrero de 2016
Grande
Yo nunca quise ser grande, simplemente me pasó, y hago todo lo que puedo para seguir siendo la niña que era, pero es inevitable, el odio, los prejuicios, el veneno del mundo adulto se te cala por la piel y te enferma, y para mí eso es ser adulto, un estado enfermo del niño, una condena de por vida a una vida que no es nuestra, es de nuestros empleadores, o de los demás, que nos juzgan y nos quieren cambiar. Yo intento vivir bajo mis reglas y que no me importen las de los demás, siempre y cuando no los joda, pero a veces me lastiman las miradas, los comentarios, me cortan de a poquito, hasta que desista, y ahí va a llegar mi muerte.
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